sábado, 3 de marzo de 2012

La explicación.

Soy colgada.
 Tengo continuos lapsus cuando quiero contar una anécdota.
Cuando nadie me ve, me sirvo una taza con leche, llevo el paquete de cacao con una cuchara y la dicha taza hasta la pieza, y me bajo la leche chupando cucharadas de chocolate mojado, tal dulce de leche.
Todas las mañanas me levanto y hago las camas. Todas.
Soy molesta, aveces hasta insufrible.
Aunque todavía no sé por qué, tengo que advertirles que me río a carcajadas por todo. Todo.
Soy igualmente sensible. Muy.
Puedo atravesar la felicidad, la ira, el cansancio, y la hiperactividad en cortos lapsos.
 Toda una bomba de tiempo.
Así como soy una seda cuando estoy bien, me vuelvo loca en los momentos de enojo.
Con el correr del tiempo, luego de analizar todas mis actitudes, incluyendo logros y errores, pude descubrir que había nacido en mi, una segunda persona. Ahora no solo sé cuál es mi vocación.... también sé, que además de ser Arquitecta de Sonrisas, soy un Limón Putrefacto.
Si empezara el psicólogo, seguramente me diría que lo 2do es consecuencia de esa profesión, que demanda mucho poder mental.
Y bueno, fueron 15 años... Llegó el decimosexto, me saturé.
Hagamos hijoputismo. Aprendamos de los hijos de puta. Mandémolos a todos a lavar papas al mercado central.

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